La correcta instalación de aislamientos térmicos es clave para garantizar la eficiencia energética en viviendas y edificios. Sin embargo, con la llegada de nuevas normativas y materiales en 2026, es más fácil que nunca cometer errores que pueden salir caros a largo plazo. A continuación, repasamos los fallos más habituales al instalar aislamientos térmicos y cómo evitarlos para lograr un resultado óptimo y duradero.
Elección inadecuada del material aislante
Uno de los errores más comunes es seleccionar un material de aislamiento térmico que no se adapta a las necesidades reales del edificio. No todos los materiales ofrecen el mismo nivel de aislamiento ni son aptos para todas las zonas climáticas. Es fundamental analizar factores como la conductividad térmica, la resistencia al fuego y la durabilidad antes de decidirse por uno u otro.
Por ejemplo, en zonas húmedas, optar por un aislante que no resista la humedad puede provocar la aparición de moho y la pérdida de efectividad. Además, en 2026 han surgido materiales innovadores, pero no todos están suficientemente probados para cada tipo de vivienda, por lo que conviene informarse bien y consultar con profesionales especializados.
Ignorar los puentes térmicos
Los puentes térmicos son zonas donde se transmite más fácilmente el calor o el frío, normalmente debido a interrupciones en el aislamiento, como pueden ser juntas mal selladas, encuentros entre paredes y forjados, o marcos de ventanas. En muchas instalaciones, se pasa por alto la importancia de tratar correctamente estos puntos críticos, lo que reduce notablemente la eficacia del aislamiento térmico.
Para evitar este error, es imprescindible realizar un estudio previo de la estructura del edificio y prestar especial atención a todos los puntos susceptibles de convertirse en puentes térmicos. Una instalación profesional garantizará el correcto sellado y continuidad del aislamiento.
Instalación deficiente o mala ejecución
La calidad de la instalación es tan importante como el material elegido. Una colocación incorrecta, con huecos, solapes mal hechos o un sellado deficiente, puede dejar zonas desprotegidas y permitir la entrada de aire frío o caliente. En 2026, con la demanda creciente de aislamientos térmicos, es frecuente que algunos instaladores sin la formación adecuada cometan estos fallos por falta de experiencia.
Es vital confiar solo en empresas certificadas y profesionales cualificados, además de exigir siempre una garantía de instalación. Un trabajo bien hecho se traduce en confort, ahorro energético y mayor vida útil del aislamiento.
No tener en cuenta la ventilación
Un error frecuente es no prever sistemas de ventilación adecuados tras instalar aislamiento térmico, especialmente en viviendas ya existentes. Si no se aseguran las renovaciones de aire, puede aumentar la humedad y aparecer condensaciones, lo que afecta negativamente tanto a la salud como al propio material aislante.
Por eso, al mejorar el aislamiento, hay que valorar soluciones como la ventilación mecánica controlada o rejillas de ventilación. Así se garantiza un ambiente saludable y se evita la degradación del aislamiento con el tiempo.
Desconocer las normativas actualizadas de 2026
En 2026, la normativa sobre eficiencia energética y aislamiento térmico ha evolucionado, exigiendo estándares más estrictos en obra nueva y rehabilitación. No estar al día con estas exigencias puede llevar a instalaciones que incumplen la ley y acarrean sanciones o la necesidad de rehacer el trabajo.
Es fundamental informarse sobre los requisitos legales actualizados, como los valores mínimos de transmitancia térmica y los controles de calidad obligatorios. Así, además de evitar problemas legales, se garantiza una mayor eficiencia energética en el hogar.
No considerar el aislamiento acústico
A menudo, al instalar un aislamiento térmico se olvida la importancia del aislamiento acústico. Muchos materiales pueden ofrecer ambos beneficios, pero si no se planifica correctamente, se puede perder la oportunidad de mejorar también el confort sonoro de la vivienda.
Antes de elegir el material y el sistema de instalación, conviene analizar si hay problemas de ruido que puedan solucionarse al mismo tiempo, apostando por soluciones integrales que aumenten el bienestar general.
Errores al calcular espesores y superficies
Un fallo típico es no calcular bien el espesor necesario del aislamiento o las superficies a cubrir. Si se instalan capas demasiado finas o se dejan zonas sin aislar, los resultados serán insuficientes y no se notará el ahorro en la factura energética.
Para evitarlo, lo mejor es realizar un estudio técnico que determine el espesor óptimo en función de las características climáticas, la orientación de la vivienda y los objetivos de eficiencia energética. De este modo, la inversión en aislamiento térmico será realmente rentable.
Utilizar materiales de baja calidad para ahorrar
El deseo de ahorrar costes iniciales lleva a veces a elegir materiales más baratos, que a la larga pueden resultar mucho más caros. Los aislamientos térmicos de baja calidad pierden propiedades rápidamente, no cumplen con las normativas y pueden requerir sustitución anticipada.
Es preferible invertir en materiales certificados y de calidad contrastada, asegurando así un rendimiento óptimo y duradero, además de una mayor tranquilidad ante posibles inspecciones técnicas.
No revisar ni mantener el aislamiento instalado
Una vez instalado el aislamiento térmico, hay que realizar revisiones periódicas, especialmente si la vivienda está expuesta a condiciones climáticas extremas o a humedades. Ignorar el mantenimiento puede suponer la aparición de problemas que, si se detectan a tiempo, tienen fácil solución.
Revisar sellados, comprobar la ausencia de humedades y estar atentos a cualquier anomalía es la mejor forma de proteger la inversión y garantizar la máxima eficiencia energética.
En definitiva, instalar aislamientos térmicos en 2026 exige estar al día en materiales, técnicas y normativas, además de confiar solo en profesionales cualificados. Evitar estos errores comunes es la clave para disfrutar de un hogar eficiente, cómodo y preparado para el futuro.

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